jueves, 8 de abril de 2010

MEXICO EN EL 2010, ¡QUE BONITO AÑO!!



2010 se vislumbra como un nuevo año de la patada… por lo menos del 11 de junio al 11 de julio, durante el Mundial de Futbol en Sudáfrica. Aunque también, mucho menos genuino como evento politico farandurelo, en este mismo tenor podría apuntarse la boda entre Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera (mejor conocida como La Gaviota) con la mismísima bendición del Papa, el enlace tiene todo para ser el reality-show del año: el más "avanzado" de los presidenciables en sagrada unión con una novia impecablemente vestida de blanco gracias a que la jerarquía católica mexicana decidió no reconocer la validez del matrimonio anterior de la actriz por "falta de forma canónica" (la ceremonia religiosa se habría realizado, supuestamente, en una playa) y que decir si se les ocurre adelantar la boda a Cesar Nava y Patricia Sirven (mejor conocida como Patylu) con eso de que todo es muy rapido entre ellos.

Dura para entender el paso de los años, las décadas, los siglos, y para procesar los cambios en una sociedad secularizada (igualdad de género, libertad sexual, anticoncepción, interrupción del embarazo, enlace de personas del mismo sexo), aunque extraordinariamente permisiva ante los pecados y pecadillos de los poderosos, la jerarquía católica continuará perdiendo credibilidad.
Lo anterior nos lleva, ineludiblemente, a otro asunto toral que está y seguirá presente en el debate público: la agria e irresoluble disputa por los cuerpos y las sexualidades entre laicos y religiosos, y que muestra el empuje del clero católico contra el Estado laico, los abusos sexuales de los sacerdotes, el dogmatismo de la derecha panista, el pragmatismo priista… La aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo y el ensanchamiento del derecho de adopción en el Distrito Federal supone el más reciente capítulo de esa batalla que se expresa, sobre todo, en lo relativo al aborto (con el voto de panistas y priistas, 19 congresos estatales han modificado leyes y constituciones para "proteger la vida desde su concepción").

2010 se anuncia, en fin, como un año de transformaciones potenciales y perturbaciones latentes; tiempo de conmemoraciones y planteamientos en torno al pasado, el presente y el porvenir de México que no se agotan en el abigarrado calendario electoral. En último término, cualquier asomo al año que comienza es un ejercicio de política ficción, un ensayo sujeto al cruce interminable de variables, actores y procesos en curso…

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